Analisis de mis 50 preferidas - SEVEN
El veterano teniente Somerset (Morgan Freeman), del departamento de homicidios, está a punto de jubilarse y ser reemplazado por el ambicioso e impulsivo detective David Mills (Brad Pitt). Ambos tendrán que colaborar en la resolución de una serie de asesinatos cometidos por un psicópata que toma como base la relación de los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira. Los cuerpos de las víctimas, sobre los que el asesino se ensaña de manera impúdica, se convertirán para los policías en un enigma que les obligará a viajar al horror y la barbarie más absoluta.
Sin el exito que tuvo Pecados Capitales, como la conocimos aqui, veríamos constantemente, uno tras otro, cientos de shows sobre asesinos seriales metódicos y obsesivos que van enloqueciendo a los detectives que los persiguen a lo largo de una decena o más de episodios? ¿Y serían todos tan oscuros, como iluminados por alguien que tiene baja tensión en su casa? Es cierto: la película de David Fincher no inventó el género pero se llevo la gloria de volverse icónica...
Cuando “SEVEN” se estrenó muy poca gente le tenía confianza al film. Fincher no era conocido y venía de fracasar con “ Alien 3”, el guionista Andrew Kevin Walker era un novato y del elenco que hoy parece plagado de superestrellas en ese entonces solo Brad Pitt convocaba espectadores masivamente. Morgan Freeman era un actor respetado recién empezando a crecer en popularidad mientras que Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey comenzaban a hacerse notar pero no eran las estrellas que fueron luego...a eso sumarle una historia que había sido rechazada por varios directores, actores y estudios por su negrura y violencia, nada hacía suponer que iba a convertirse en un hito cinematográfico.
¿Cuál es el secreto de la repercusión y el éxito de “Pecados capitales”? Uno podría intentar ponerse sesudo y armar una compleja explicación acerca de sus relaciones con el cine negro, de su existencialismo de biblioteca y de la manera en la que la película capturaba una sensación de desidia, maldad y amargura urbana como poco cine comercial entonces lo venía haciendo. Pero seamos honestos: la fama de la película está ligada fundamentalmente a su shockeante y sorpresivo final. El brutal y angustiante final –que el estudio quiso cambiar una y mil veces al punto de tener una versión diferente– resultó completamente inesperado. Muy pocas películas comerciales de entonces (y de ahora) se atrevían a terminar así de mal con el asesino saliéndose con la suya y con los héroes no solo siendo derrotados sino quedando traumados de por vida...
La hoy reiteradísima idea de que el detective debe “meterse” en la cabeza del asesino serial para ver cómo funciona y así poder atraparlo es la que funciona a la hora de conectar héroes y villanos, policías con criminales, personas que fantasean con cruzar al otro lado de los límites morales y los que se atreven a hacerlo. Al final de esta película oscura y truculenta, impactante y mórbida, esa conexión se hace definitiva y mortal. El criminal provoca al policía y lo lleva a traspasar ese límite moral, lo convierte en el responsable del séptimo y último crimen. La línea ya se ha roto y no se puede recomponer. Misión cumplida.
Si aun no la has visto es super recomendable y te pido la veas completa y prestes mucha atencion...

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